Antonio Allegri (Correggio, 1489 — Correggio, 1534), conocido por el nombre de su pueblo, trabajó casi siempre en Parma y sin apenas salir de Emilia, y aun así se adelantó un siglo a todo el mundo.
En las cúpulas de San Juan Evangelista (1520-1524) y de la catedral de Parma (1526-1530) hizo algo que no se había visto: disolver la arquitectura en un cielo abierto lleno de figuras que giran hacia arriba entre nubes, vistas todas en escorzo desde el suelo. Los canónigos de la catedral quedaron desconcertados y hay quien dijo que aquello parecía un guiso de ranas. Cien años después, todos los techos barrocos de Europa venían de ahí.
Para Federico II Gonzaga pintó la serie de los Amores de Júpiter, entre ellos Júpiter e Ío y Dánae, de una sensualidad que no tiene equivalente en su tiempo. Su Adoración de los pastores, llamada La noche, está en Dresde y fue durante siglos uno de los cuadros más copiados de Europa.
Su marca es el sfumato: transiciones tan suaves que no se ve dónde acaba la sombra. Imprimimos con tintas de alta gama sobre lienzo de algodón para que esos degradados no se corten, y montamos cada pieza a mano.