Piet Mondrian (Amersfoort, 1872 — Nueva York, 1944) no empezó pintando cuadrículas. Sus primeros lienzos son paisajes holandeses de molinos, granjas y árboles junto al río Gein, con una paleta terrosa que no anticipa nada de lo que vendría después.
El giro llega en 1911, cuando ve pintura cubista en Ámsterdam y se muda a París al año siguiente. La serie de árboles que pinta entonces, como El árbol gris (1911), hoy en el Kunstmuseum de La Haya, enseña el proceso entero: el árbol se va desmontando en líneas hasta que deja de ser un árbol. En 1917 funda con Theo van Doesburg el grupo De Stijl y formula el neoplasticismo, que se impone una regla estricta: solo líneas rectas, ángulos rectos, los tres colores primarios, el blanco, el negro y el gris.
De esa regla salen las composiciones que todo el mundo reconoce, como Composición en rojo, azul y amarillo (1930). En 1940 huye de la guerra a Nueva York y la ciudad le cambia el pulso otra vez: Broadway Boogie Woogie (1942-1943, MoMA) sustituye las líneas negras por secuencias de color que laten como el tráfico. Murió dos años después, con Victory Boogie Woogie sin terminar.
Reproducir a Mondrian exige una precisión distinta a la de un paisaje: el negro tiene que quedar plano y continuo, y los rojos y azules, exactos. Por eso imprimimos sus composiciones en FineArt sobre lienzo de algodón y las montamos a mano en nuestro taller, cuidando que las líneas lleguen rectas al bastidor.